
Llevamos ya mucho tiempo viviendo en la Capital del Sol, en La Pequeña Habana, cuna del exilio cubano. En todos estos años hemos participado en múltiples manifestaciones.
Desde la del Mariel, para que vinieran todos hasta la de Elián.
Si hay algo que destaca a esta comunidad es que siempre hemos manifestado pacíficamente, sin altercados y de una forma correcta dentro de la Ley. Jamás hemos atacado ni usada la violencia como medio de manifestación. Hemos marchado junto a Jorge Más Canosa y junto a otros lideres del exilio cubano, pero jamás hemos usado la violencia ni tan siquiera sabemos como funcionan las brigadas de respuestas rápidas. Parece que vamos a verlas funcionar acá, al paso que vamos y no por nuestra parte.
Y esta última ha sido la más crititicada y la que mas ataques virulentos ha traído. Han querido encasillarnos (como costumbre) en un exilio recalcitrante.
Y me pregunto……. ¿Por que yo tengo que ser tolerante? ¿Tolerante con quien?
¿Tolerante con Juanes, con Silvio y con Amaury? No…Por que?
Si Juanes por los motivos que sean, quiere viajar a Cuba, es su derecho, pero donde terminan los derechos de Juanes, empiezan los míos.
Tengo el derecho a protestar, a criticar ya denunciar que detrás de este concierto de Juanes hay toda una maquinaria muy bien orquestada y muy bien elaborada. En la maquinaria política castrista nada se da por casualidad. Juanes ha tenido tiempo más que suficiente para sopesar y calibrar a donde va, a quien respalda y con quien compartirá el escenario de la Plaza de la Revolución.
Como cubanos exiliados, tenemos el deber de denunciar no al canta-autor Silvio Rodríguez como
Compositor; que aunque siempre le ha cantado a Fidel, al Che y a cuanto comunista le ha salido de su musa roja, ha tenido la aceptación de un público que le admira. Estoy protestando por El Silvio Rodríguez que firma cartas pidiendo paredón. Estoy protestando por Amaury Pérez que tampoco le tiembla la mano al firmar un pedido de fusilamiento.
Tambien protesto porque en esa Plaza muchas consignas y muchas arengas internacionalistas que se han manipulado y muchos pueblos se han visto ensombrecidos por las guerrillas, los atentados y los secuestros. De esa Plaza, esos serviles de la revolución que acompañaran a Juanes, hemos mordido todos lo que trae sobre nuestros pueblos que son el terror y el yugo.
Que se rompieron tres Cd…que si quemaron una camisa negra….Bueno y que?
¿Acaso nosotros los cubanos no hemos recibido algo peor que quemar una camisa?
Acaso el pueblo de Cuba no se ha visto golpeado, manipulado y aterrorizado con las brigadas de respuestas rápidas, por el paredón, por el terror que es la mas cruel y tenebrosa dictadura que hemos tenido que sufrir y que por desgracia ya se están viviendo en Venezuela y se seguirán viendo en otros pueblos si no tomamos responsabilidad y paramos esto.
¡Allí, no se quemo a Juanes! Allí se quemo la traición de Juanes hasta para su “querida Colombia”.
¡Que acto tan criticado! Cuanto cacareo. ¿Y todo por que? Porque ese aparato del que hablo esta detrás de esto. Esta detrás de hacernos quedar como cavernícolas. Pero en verdad lo que quieren es tomar las calles de Miami para promover y auspiciar conciertos en que hasta Silvio y Amaury se paseen por la calle 8th.
Hoy, lo voy a decir bien claro: Se esta jugando con la libertad de Cuba, se esta “cocinando” algo que para nada tiene que ver con la libertad del pueblo de Cuba.
¡Aquí, quieren meter a Cuba en Miami! Léase bien…..y OJO que ya las condiciones se están creando por ciertos “elementos” que para nada le interesa la libertad del pueblo de Cuba.
Aquí, se quiere perpetuar el paternalismo como continuidad.
Y para andar sin rodeos, aquí, se quiere hacer un Miami abierto al sistema y para complacencia de los que aun siguen intoxicados de metas y consignas. Aquellos que aun esperan el paternalismo del viejo zorro de La Habana.
Todos centraron la mirada en la “pobre camisa negra ardiendo”, pero parece que nadie vio las banderas de Ecuador, Honduras, Venezuela, Nicaragua y Cuba respaldando esa protesta; porque no queremos camisas negras ni rojas para nuestros pueblos.
¿Con quien tengo que disculparme? Si, disculpas para con los países hermanos que con sus banderas estaban apoyándonos y que se han visto envueltos en este arroz con mango de tira y jala.
Por lo demás, a nadie tengo que pedir disculpas ni avergonzarme de nada.