Monday, June 4, 2012

Mariela Castro es la dictadura castrista.

Blog de Zoé Valdés



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No nos engañemos, Mariela Castro no representa al castrismo, la hija de Raúl Castro, la sobrina de Fidel Castro, es el castrismo. Cada día se involucra más de manera pública para que así lo confirmen aquellos que todavía tenían o tienen dudas. Mariela Castro no es interesante porque no esconde nada debajo de sus hipócritas sonrisas, su ceceo (un trauma complejo eso del ceceo), sus modales de gatica de María Ramos y su compulsión mentirosa. Mariela Castro es la hija de su madre y de su padre, la sobrina de su tío, o sea es el fruto sanguíneo y genético de la dictadura. Es la dictadura en su versión directa. Una versión muy acorde con los tiempos que corren.

¿Disonancia moral? ¿Amor? Siento contradecir a Carlos Alberto Montaner, pero los Castro jamás han padecido de disonancia moral, ni conocen el amor, ni les ata sentimiento alguno como no sea la pasión desmedida por el poder, un egoísmo ciego y criminal por el poder. Ni siquiera sienten amor por sus padres, hermanos, primos. ¿O es que ya olvidaron cómo expropió Fidel Castro las tierras de su propia madre? Todo es odio en ellos, todo se reduce a una lucha interna por el poder. Mariela Castro ansía el poder, ya tiene bastante, pero quiere más, por encima de su primo Fidel Castro Díaz-Balart y por encima de sus otros primos. Mariela Castro quiere asegurarse que una vez que su padre no esté, sea ella la que tome una parte del poder, el otro, el militar, pretende heredarlo su hermano. Para que esto suceda Mariela Castro necesita lavar el pasado de su tío y de su padre, sobre todo el de su padre, mantener en vilo a la opinión internacional en relación a la libertad de moeurs en Cuba, al fin y al cabo no es más que eso, y de paso hacer de las operaciones de cambio de sexo una entrada más a sus arcas repletas, repletas no, desbordantes.

Mariela Castro no justifica el discurso oficial, ella es el discurso oficial, con otros tonos y otras maneras, pero lo es. ¿Matices? Ni jugando, lo ha dejado bien claro.
Eva Braun, Clara Petacci, no tuvieron la participación tan activa que políticamente está teniendo la Castro, mucho más inclusive que los hijos de Trujillo y al mismo nivel que los hijos de Gadafi –con esta última comparación concuerdo-, por una razón muy sencilla, los hijos de Gadafi, al igual que ella, formaban parte activa de la dictadura. Conocían todo, lo aprobaban, daban ideas, las ejecutaban, y ejecutan en el caso de ella, y pasaron a ser parte vital del monstruo, su continuidad y aseguramiento.

Mariela Castro no ha renunciado a la objetividad. Ella sabe que está haciendo daño y disfruta con hacerlo. Ella conoce, me consta, que hay personas sufriendo en las cárceles, niños abandonados, jóvenes sufriendo en las calles, gente apaleada, asesinada. Ella está enterada de los homosexuales perseguidos todavía hoy, y del horror que es Cuba. Pero lo aprueba, porque ella también ha producido y produce ese horror, es su máquina de poder y de enriquecimiento, siempre lo ha sido, desde que se hizo adulta y decidió decidir y actuar al mismo nivel que su tío, su padre y su madre. Ella no ignora nada de esos desmanes y crímenes, ella está orgullosa de esos crímenes, y si tuviera que cometerlos los cometería con la misma sangre fría que sus antecesores. Es cómplice absolutamente clara y sin ambigüedad de ningún tipo.

La estructura psicológica de Mariela Castro es la de los Castro, ella es el fruto del castrismo. ¿O es que olvidó Carlos Alberto Montaner la manera de ser de Fidel Castro y de Raúl Castro cuando eran jóvenes? El primero siempre haciéndose el pobrecito, el chivo con tontera. “We are not communist… We, are not comunist”… ¿Olvidó la soga que Raúl Castro propuso para colgar a los reos una vez que se acabaran las balas? Y tantas y tantas mentiras, engaños, y asesinatos en nombres de esos engaños. Mariela Castro sería igual o peor en caso de que tomara el poder; es la razón por la que hay que evitarlo a toda costa.
Hay una especie de estrategia equivocada desde el exilio que consiste en darles una oportunidad a estos hijos de perra, hijos y nietos de Lina, creyendo que dándosela tocaríamos algún punto sensible de sus corazoncitos. Les digo y reitero que los que así piensan y actúan están equivocados. No hay puntos sensibles de ningún tipo, está más que probado. Y con esas boberías solo les estamos permitiendo ganar tiempo en los salones y lobby’s internacionales, permitirles construirse una falsa reputación como mismo hicieron sus padres y tíos.

Mariela Castro no defiende la sexualidad de nadie, y mucho menos la homosexualidad, todo eso a ella le importa un pito. Ella ha puesto el dolor y la causa de muchos perseguidos a su favor, esa es su mascarada, y por esa razón hay que arrancarle ese disfraz de hada madrina buena. Si a ella le interesara la sexualidad, no creyera, como manifestó delante de una cámara en Holanda, que es digno para una mujer cubana prostituirse para que le arreglen el lavabo o el fregadero, ni tampoco exigiera que para ser homosexual respetado en Cuba haya que comulgar con sus ideas, que son las del castrismo, las de una de las dictaduras más antigua que ha conocido la humanidad.

Mariela Castro no estuvo de gira por Estados Unidos, anduvo en misión, con una misión muy clara y precisa. Una misión en la que ha sido respaldada por Hillary Clinton y por Barack Obama, y por buena parte de los demócratas. Esa misión es acabar con el exilio, hundirlo todavía más, ensuciarlo, comprometerlo con los crímenes de los que ellos mismos fueron víctimas, sacarles el dinero que puedan, llenar las ciudades americanas de ese producto revolucionario de última moda, de esa materia infecta, que se hace pasar por contestatario, por una disidencia light, que está gestándose de manera muy sui generis en las casonas de Miramar, Nuevo Vedado, y en los lugares en los que no se persigue sino que se protege. Sembrar la confusión y mostrarse como la nueva opción para Cuba.
 
Siempre he dicho que la cosa se les pondrá mala cuando los que han defendido con sus garras aquella basura se den cuenta que los que han pasado por pseudo-disidentes viven mejor que ellos. Entonces, cuando ésos se unan al pueblo de a pie, hasta ahora reprimido y relegado, será de verdad que se armará la que se tiene que armar en las calles cubanas.
Por último, lo siento, pero lo peor que ha podido sucederle a los cubanos ha sido un presidente como Barack Obama, que ha aflojado todas las cuerdas en relación a la dictadura, todas. ¿De qué embargo me están hablando? El embargo no existe, el embargo nunca ha existido como existió con Sudáfrica y con Birmania, ni siquiera con George Bush. La prueba de que el embargo no existe son todos esos músicos e intelectuales castristas que han hecho dinero en Estados Unidos, y la misma visita de Mariela Castro además de setenta y tantos de sus secuaces en tierras ¿enemigas? No, ya no tan enemigas, o en realidad nunca lo fueron, porque ellos nunca han dejado de ser más esclavistas y capitalistas que cualquier gobierno estadounidense.

Sinceramente, no me gusta Mitt Romney, ni tengo a derecho a opinar sobre los votos de los cubanos-americanos; pero lo que si ya ha quedado suficientemente claro es que ningún presidente norteamericano nos ayudará a conquistar la libertad de Cuba. Todos han traicionado a los cubanos, pero Obama más que todos, porque Obama lo ha hecho moralmente, lo que ni siquiera hizo John F. Kennedy, si contamos su numerito de lagrimitas después de Bahía de Cochinos a modo de teatral excusa.

En cuanto al comunismo, ya no es un peligro en Estados Unidos, ya Estados Unidos es un país bastante comunistoide (sólo hay que ver la prensa y las universidades, su cine o los que lo representan), y Cuba dejó de serlo para abrazar al capitalismo salvaje al estilo Putinesco y Chinesco. En esa mezcla fatal, en esa rebumbia que es el mundo actual, se ha ido disolviendo todo para que tiranos y políticos elegidos democráticamente se abracen olvidándose de los pueblos.

La única esperanza que tengo es que los cubanos dignos dentro de Cuba se olviden de que Miami existe, y de que existe Estados Unidos, y que vuelvan a acordarse de cuando sus antepasados se encontraron solos, con el machete en la mano, frente al enemigo español.
Esto es una guerra, y en esa guerra de desgaste y exterminio, silenciosa y agónica, Mariela Castro es un arma muy peligrosa y potente, tanto como su tío y su padre. Es por eso que no hay que darle oportunidad ninguna, ni tirarle ningún piropo, ni flores, ni reconocerle nada como no sea su inmensa habilidad para burlarse de una gran cantidad de homosexuales en el mundo, como mismo se han burlado sus padres y su tío y toda su estirpe de los cubanos durante más de cincuenta y tres años.


 Zoé Valdés.

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